El gobierno prefiere entrenar a repartidores con piñatas que pedirle a los dueños de perros que sean responsables. La burocracia en su máximo esplendor.
El número de repartidores atacados por perros durante sus entregas se ha triplicado en el último año, según reveló el Instituto Nacional de Estadística. Las mordidas caninas ahora representan el 40% de los accidentes laborales en el sector de entregas a domicilio.
Para enfrentar esta ‘emergencia nacional’, la Secretaría del Trabajo anunció un programa piloto donde los repartidores recibirán un curso de tres horas sobre ‘Gestión emocional canina’. El módulo estrella: una sesión práctica con piñatas con forma de hueso gigante para aprender técnicas de distracción.
El plan del funcionario desentendido
El subsecretario encargado del programa, quien jamás ha ordenado comida a domicilio, explicó: ‘Los repartidores deben entender que los perros solo quieren jugar. Si ven uno agresivo, deben lanzar el pedido como si fuera un frisbee y correr en zigzag’. El curso incluye un certificado digital que, según las autoridades, ‘les dará ventaja competitiva’.
Repartidores consultados por Ojo Diario reaccionaron con incredulidad. ‘¿Piñatas?’, preguntó José, quien muestra tres cicatrices de mordidas. ‘Prefiero que les pongan bozal a los perros o que los clientes bajen a recibir, pero eso sería pedir demasiado. Al gobierno le sale más barato entrenarnos a nosotros que a los animales’.
Perspectiva Hexagonal de Ojo Diario
Mientras los funcionarios diseñan cursos con piñatas desde sus oficinas climatizadas, el repartidor promedio sigue calculando si le conviene más arriesgarse con el rottweiler del número 42 o cancelar el pedido y perder el día de trabajo. La burocracia ha descubierto que es más fácil capacitar a 500,000 trabajadores que sugerirle a 10 millones de mexicanos que bajen dos pisos.
Esta es la esencia de la política pública en México: transformar problemas estructurales (dueños irresponsables, falta de regulación) en ‘oportunidades de crecimiento personal’ para quienes ya están hasta el cuello de trabajo. Próximo módulo: ‘Cómo negociar con alacranes’ usando una app gubernamental que tarda 45 minutos en cargar.
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